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Missatge |
FINBAR

Registrat: 10 Nov 2006 Missatges: 102
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Publicat: Dt 01 Jul 2008, 18:08 Assumpte: BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU'RE DEAD |
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DIRECTOR: Sidney Lumet
GUION: Kelly Masterson
INTERPRETES: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Marisa Tomei, Albert Finney, Rosemary Harris
NACIONALIDAD: USA
AÑO: 2007
SINOPSIS:
Desesperados por conseguir dinero fácil, dos hermanos de clase burguesa, Andy, (Philip Seymour Hoffman), un ambicioso hombre de negocios casado con una mujer florero y adicto a la heroína, y Hank (Ethan Hawke), cuyo sueldo se va casi íntegramente en pagar la pensión de su ex mujer y su hijo, conspiran para llevar a cabo el atraco perfecto: atracar la joyería de sus padres en Wetchester, Nueva York. Nada de pistolas, nada de violencia, y nada de problemas. Pero cuando su cómplice decide no cumplir las reglas del juego, las cosas no salen como ambos se esperaban. |
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FINBAR

Registrat: 10 Nov 2006 Missatges: 102
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Publicat: Dv 04 Jul 2008, 11:09 Assumpte: LO QUE CONOCIA Y NO SABIA QUE CONOCIA |
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No sabía aún por qué pero aquella manera de joder con que arranca la película, y aquella manera de morir con que acaba, solo me dejaba hueco para sentir, al salir del cine, la turbidez que de allí brotaba. Todo lo más le puedo dejar una primera impresión paradójica, lo que me alegra y me acojona contemplar en lo más alto lo apremiante de las fuerzas huracanadas que nos habitan. Eso por lo que toca a lo propio de la imagen. En cuanto a la confesión de Andy a su hermano pequeño Hank reconociendo que la suma de los fragmentos dan para algo que no sabe que es, pero que no coincide con el yo que arrastra cada día, pone en el medio del relato lo necesario y propio de las palabras. El espectador, como el propio Andy, no dispone de otra cosa que fragmentos si quiere proporcionar algún tipo de sentido a lo que acaba de ver. Pero al contrario que Andy está obligado a encontrar la ecuación que sume y pegue sus fragmentos si quiere ser honesto con lo que ha sentido. De otra manera, quiero decir que primero se siente el sentido y después se piensa y se ordena. Primero siento que todo aquel delirio de destrucción ruge no lejos de por ahí, es conocido y reconocido y tiene una fuerza devastadora, y a continuación remonto, mediante la forma que le ha dado Lumet desde la antesala del infierno, hasta donde se encuentra. Entonces ya no por ahí, sino a su lugar preciso, el infierno mismo.
Pero la forma que ha moldeado Lumet no por conocida deja de ser acertada. Porque la pregunta es ésta, ¿se podía haber contado con la misma fuerza y expresividad la historia de esta gente de una forma, digamos, más lineal o periodística? Si fuera ese el objetivo, la historia de lo que dan de sí como familia, seguramente. Pero yo creo que esto no va de la familia y de sus eternos desarreglos y desatinos. Menos aún de los desarreglos y desatinos de la familia americana, mal que le pese al espectador de por aquí con vitola de abajofirmante. Lo siento, va a ser que no. Esto va de lo que dura el dolor humano y su inevitable transformación en odio como derecho inalienable que siempre le asiste a quien se cree la víctima. Esto va de cómo y cuando la torpeza y la ambición rompen el ensayo de duración del dolor (¡basta ya! o ¡hasta aquí hemos llegado!) y todo se despeña hacia el abismo. Es entonces cuando, con el Satanás de Milton, hay que reconocer que allá donde vaya Andy está el infierno. A partir de ese momento Andy es, y no podrá dejar de ser el infierno que con él funda Lumet. Ya nunca conseguirá matar lo suficiente para llenar el vacío que tiene en el fondo de su alma. Solo su padre evitará que lo siga haciendo, ahogándolo con una almohada cuando más desvalido se encuentra. Tardé en encajar esta solución final, es más, le comenté a mi mujer que sobraba, que me parecía que debía haber acabado en el momento que la hermana del chantajista de Hank le dispara a Andy por la espalda. Luego me di cuenta que con un final así el relato basculaba desfalleciendo hacia la tragedia y moralidad paternofilial. Y la lucha desatada de las fuerzas enfrentadas que representan el padre y el hijo cada uno por su lado, sin la brida familiar mediante, quedaría oculta. Más a las claras, como hay vecinos que no se aguantan, hay padres, no me pregunte por qué, que detestan intima y furibundamente a sus hijos. Como lo oye. Quitárselos de en medio es cuestión de que los pongan a prueba. Aquí no importa, y de hecho a Lumet no le interesa subrayarlo, que ha habido de verdad entre padre e hijo. La breve escena donde Andy le recrimina a Charles que Hank había sido su preferido, y Charles le ofrece como respuesta que era el más pequeño, es de aliño y no tiene solidez alguna. Viene a demostrar con esa liviandad que cualquier otra tentación, error, paranoia, culpa,...habrían llevado a Andy a ese momento en que ya no ha podido dar la vuelta atrás. Es de lo que pasa después de que llega ahí de lo que habla la peli. Y lo que pasa tiene más que ver con nuestra condición de especie autodestructiva que con un modelo u otro de sociedad o de familia. Llegados a este extremo, justo es reconocerlo, los americanos siempre han sido menos indulgentes con su estilo de vida que los europeos. Aceptémoslo pues, como le pasa al escorpión, lo peor de lo que nos pasa tiene que ver con nuestro carácter. También lo mejor, no lo dude, pero haciendo balance de hasta donde hemos llegado y de la forma como lo hemos hecho, créame, hay poco hueco para el optimismo. Ya me entiende.
¿Como se construye el hábitat donde operan el cerebro y el corazón a la deriva de un diablo con empleo inmobiliario? ¿Hubiera sido lo mismo si el prota regentase una agencia a favor del cambio climático? No es baladí interrogarse así. Es una pregunta necesaria que debe hacerse y responder quien aspire a entrar libre de prejuicios en esta peli, en cualquier peli. Los prejuicios son los que nos hacen creer que vivimos en un mundo únicamente civilizado, y que los efectos de sus violentos intervalos tienen causas a parte e inmediatamente reconocibles, siempre y cuando, claro está, que no le golpeen a uno mismo. De otra manera, los prejuicios son los culpables de que mucha gente siga pensando que los salvajes son los otros, los que vienen o están afuera. ¿Como se visualiza el infierno que toda civilización lleva dentro, o el infierno como estado de ánimo? ¿cómo, sin perder las formas civilizadas, llegamos y entendemos la barbaridad que anida en el fondo del asunto? Nunca nada va ahí en línea recta, nunca ahí hay problema de estrecheces, ni cuando las partes coinciden con el todo, imagínese cuando no hay tal coincidencia. Los movimientos son sinuosos y hacia arriba como las nubes cargadas de truenos que anuncian la tormenta. Los puntos de vista rotos una y otra vez. La vida no dosifica su energía de forma directa y de una vez por todas. La mirada salta de un diablo a otro. El más fuerte mira hacia atrás y hacia delante, no quiere pistolas, no quiere muertos, no quiere sangre. El más débil tampoco, pero no elige la mejor compañía para el atraco. Quien ataca, Andy, complementa el camino de quien se defiende, Hank, y al revés. Cada mirada o palabra del primero anticipa la acción, cada huida del segundo repite o estira la acción, y al revés. En este caso estamos entre cuerpos insatisfechos y dinero fácil. Que no estemos muy acostumbrados a verlo representado, no quiere decir que no pase lo mismo cuando se trata de llevar cabo hermosos ideales a la busca del paraíso soñado. La suma, lo que en Andy es fuente de su desesperación y violencia porque no coincide con su yo mastodóntico, va cogiendo forma, poco a poco, en la cabeza y en el corazón del espectador. La grandeza del cine vuelve a hacerse realidad. He conocido, y conozco, trabajadores inmobiliarios como Andy. He conocido, y conozco, tipos desnortados como Hank. He conocido, y conozco, padres que odian a sus hijos como Charles. He conocido, y conozco, mujeres que aguantan que no las quieran por un puñado de dólares como Gina. En fin, he conocido, y conozco, como imagino que le ha ocurrido a usted y la mayoría de los espectadores. Pero con esta película, Lumet me ha permitido conocer de nuevo lo que ya conocía, pero no sabía que lo conocía, así. Al final fundido en blanco, el color del infierno. Mire por donde, otra cosa que he conocido, siempre pensando que allí se llevaba el rojo. |
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